No hay una única respuesta correcta a esa pregunta. Existen varios factores que influyen a la hora de cambiar las plantillas para evitar el olor de los pies. Algunos de ellos son: el tipo de zapatos, la cantidad de horas que se usan cada día, el entorno en el que se usan los zapatos (en interior o exterior, temperatura, etc.) y la química corporal personal, por nombrar solo algunos. Deberías plantearte reemplazar las plantillas tan pronto como notes que ya no aportan un nivel adecuado de protección contra el olor o cuando se empiecen a desgastar físicamente, pero su fórmula garantiza una eficacia de mínimo 4 meses.